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Decidir dentro de una organización la implantación de un proceso de inteligencia competitiva está muy bien, probablemente el director general entienda que la empresa necesita salir de las rutinas diarias, fomentar la creatividad, innovar, crear base para observar el futuro desde una perspectiva más optimista…

Todo esto suena muy bien, pero la pregunta es: ¿por dónde empiezo a construir el sistema? Dependiendo de cada empresa y de su cultura y forma de abordar los procesos, el proceso de inteligencia se desarrollará de forma similar a nivel conceptual. Algunas desarrollarán procesos complejos, con muchas interacciones, multitud de participantes y documentos… que una vez puesto en marcha generaran un proceso burocrático difícil de digerir y que originaran pocos beneficios. Otras empresas, pueden estar en el extremo contrario, diseñando procesos muy simples pero que no recojan la esencia o las claves del negocio, y que sean por lo tanto poco útiles para la toma de decisiones y la generación de conocimiento.

Por ello, para abordar un proceso de inteligencia competitiva, desde Sakona entendemos que son necesarios los siguientes puntos:

• Criterios para decidir cuales son los factores clave a monitorizar
• Definir objetivos del sistema
• Ver la relación y el encaje del nuevo proceso de inteligencia competitiva con los procesos que actualmente están en curso
• Disponer de herramientas software adecuados que faciliten el ciclo completo de la inteligencia competitiva
• Conocer el funcionamiento y el manejo de los softwares más adecuados que apoyen el proceso
• Conocer que fuentes de información pueden ser los más adecuados

 

Factores clave para definir un proceso de inteligencia competitiva

Para definir los factores clave a monitorizar construimos el entorno competitivo de la empresa basado en el modelo de Porter. En nuestro modelo, cuantificamos el peso o la influencia particular de cada apartado en la estrategia competitiva de la empresa. Esta definición de entorno competitivo la acompañamos de los retos concretos de cada empresa a nivel de mercado, producto, conocimiento… de esta forma empezamos a diseñar el sistema alineado con la estrategia y los aspectos claves de su entorno.

Posteriormente, desplegamos el sistema hasta que vinculamos las variables clave con las personas que tengan el criterio y conocimiento adecuado para poder decidir si la información proveniente de dicho ámbito tiene el suficiente interés e impacto como para poder compartirlo dentro de la empresa.

 

La cadena de valor

En paralelo definimos el conjunto de palabras clave que hacen referencia a la cadena de valor de la empresa. En esta cadena de valor tratamos de entender quienes son los clientes o compradores de nuestros clientes, y a su vez quien es el comprador final del producto o servicio. De esta forma podemos conocer la influencia de los actores que están en la última fase del proceso de compra, y las normativas y legislación vinculada con estos aspectos, para así conectar el agente clave en el proceso de compra. Hay que tener en cuenta que no siempre las relaciones directas y evidentes son las importantes o claves en el negocio, sino aquellas otras que aparentemente no están relacionadas con nuestro proceso de compra.

En Sakona os apoyamos en construir este sistema de forma sostenible para que cada empresa pueda obtener de forma precisa y ágil la información que es realmente clave.

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